miércoles 16 de diciembre de 2009

Los jefes

A lo largo de su vida, si uno trabaja (es decir, si no tiene varias hectáreas sembrando soja), se va a encontrar con diversos estilos de jefes, o en su defecto, directores, coordinadores y algún otro eufemismo. En mi corta experiencia laboral (soy muy joven, no como ustedes) he sistematizado cuatro especies.

El jefe malo: que es lo mismo que mal jefe. Es el que activa a sus subordinados a través del miedo. No se lo ve nunca, solo cuando tiene que cagar a pedos al personal, ahí grita, insulta, se enoja. Nadie puede osar pisar su oficina ni llamarlo directamente, solo su secretario privado. Todos trabajan y cumplen con sus labores por temor al castigo, es decir, es un jefe eficiente, pero que no haya un quilombo o problema gremial porque ahí estalla toda la bronca junta y capaz que le prenden la oficina (con él adentro, seguramente).

El jefe bueno: tampoco podría ser considerado un buen jefe. Es permisivo, democrático, no atemoriza a sus empleados, sino que habla y trata de consensuar todo, también toma mate y come con ellos. Así, los trabajadores se relajan un poco y tardan en cumplir con sus tareas. O sea, podrá no ser muy efectivo, pero siempre va a tener la gratitud y el reconocimiento de los demás.

El no-jefe: suelen ser designados de emergencia, como interines, aunque a veces se quedan más de la cuenta. Tal vez fueron compañeros nuestros, esos que eran una maquinita y olfas de la gestión. O sino es muy probable que sean una mujer recién recibida de sus postgrados. Cuadritos técnicos que saben cómo hacer todo, todo lo que no sea política y relaciones humanas. Es decir, todos los protocolos y procedimientos a la orden del día, lo social, cero. Y así, como esta gente no tiene cintura ni trato no confía en los demás, termina haciendo todo solo, tardando más de la cuenta, sobrecargándose, sin delegar nada, solo lo superfluo. Luego se quejará a solas de que hace todo y sus empleados nada para terminar renunciando o tomándose unas vacaciones anticipadas.

El jefe de rol: esta persona entendió el concepto. Sabe que cumple un rol y lo interpreta, como en un juego o una actuación. Habla con vos, toma mate, te saluda todos los días, pero casi siempre está en su oficina, y desde allá te llama. Te pide las cosas, bien, pero uno sabe que es una orden. Y si se tiene que enojar se enoja, y te va a cagar bien a pedos, hasta pegando unos gritos, y uno se va a cagar en las patas aunque sabe que está actuando, porque hasta hacía dos minutos te estaba cargando porque su equipo le ganó al tuyo o te había contado una anécdota graciosa mientras cebaba mates. En horas de trabajo inspira respeto y un poco de temor, pero después es un amigo más al que se le puede palmear la espalda y llamarlo por el diminutivo de su nombre.

viernes 11 de diciembre de 2009

Crispación



Vs.





Vs.


Vs.




lunes 7 de diciembre de 2009

Peronismo

_ El peronismo es un movimiento y como tal excede al partido (es decir, no es lo mismo PJ que peronismo).

_ El peronismo es lo que se conoce históricamente desde el ’43 hasta el ’53 (y sobre todo la Constitución del ’49).

_ Los menemistas no son peronistas.

_ Los duhaldistas no son peronistas.

_ Los que son “peronistas de Perón” no son peronistas.

_ El que es peronista hoy tiene que ser kirchnerista.

_ El peronismo de derecha no existe (no es peronismo).

_ El peronismo disidente no es peronismo.

_ Peronista no es el que dice ser peronista sino el que hace peronismo.

_ El peronismo no es ni debe ser todo (el todo es la nada).

_ El peronismo será revolucionario o no será nada.

viernes 4 de diciembre de 2009

Amor platónico


Porque los alemanes también tenemos amores imposibles, éste es el mío. Florencia Peña: inteligente, crítica, divertida, muy graciosa, comprometida, linda, sexy, con esos dos melones ahí adelante... y encima, filo K. ¡Me caso!

miércoles 2 de diciembre de 2009

El chofer amigo

Hoy, en una nueva entrega de grandes personas pequeñas les voy a hablar del chofer amigo. Bien es sabido que muchos choferes andan de mal humor y contestan mal, si te ven parar el micro tres metros antes de la parada porque estás llegando no te frenan y demás guachadas. Pero este ejemplar no.

Fue un asombro para mí tomar ese micro y ver al chofer amigo dialogar con cada niño con guardapolvo que subiera, frenarles en la puerta de la escuela para que bajaran, y no en la parada verdadera a una cuadra y media. Que esperara a la gente que estaba llegando a la parada o le frenara a gente que iba corriendo para no perder el micro. Además, las señoras que subían lo saludaban con un beso, sí, tal cual lo están leyendo, y que él saludara y hablara amablemente con muchos de sus pasajeros (en su mayoría niños y ancianas).

Yo me quiero hacer amigo del chofer amigo, para que me salude y me haga subir gratis, y me deje bajar después de la parada, a una cuadra de mi trabajo. De hecho, todo este post es para eso.
 


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